Alumnos de tercero de secundaria, sin dominio de lenguaje, comunicación ni matemáticas: Planea 2017

Areli Villalobos

25 de enero de 2018


CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Los estudiantes de tercero de secundaria a escala nacional no dominan de manera “satisfactoria” los conocimientos básicos y esenciales de “lenguaje y comunicación” ni de “matemáticas”, según los resultados de la aplicación del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (Planea) 2017.

El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) presentó este jueves el reporte y explicó la evaluación con la que se midió la adquisición de conocimientos “clave” a escala nacional en los alumnos de tercer grado de secundaria.

Según los resultados, apenas 17.9% de los examinados de entre 15 y 17 años logró el Nivel III o de “dominio satisfactorio” en “lenguaje y comunicación”, mientras que en “matemáticas” sólo lo logró 8.6% de los pupilos.

Los estados que obtuvieron los peores resultados en “lenguaje y comunicación” fueron Guerrero, Tabasco y Zacatecas, los cuales presentaron una diferencia de más de 20 puntos respecto al primer lugar, ocupado por la Ciudad de México. En “matemáticas” las entidades con mayor rezago fueron Tabasco, Guerrero y Baja California Sur, con una diferencia de 30 puntos frente a la capital mexicana.

Los resultados también revelaron que el tipo de escuela, el grupo étnico y el poder adquisitivo de la familia marcan una “considerable” brecha entre el aprovechamiento de los alumnos.

Según la prueba, el puntaje promedio que obtuvieron alumnos de secundarias comunitarias y telesecundarias en “lenguaje y comunicación” fue 171 puntos por debajo del promedio que lograron los de instituciones privadas. En el campo de “matemáticas”, la brecha fue de 160 puntos.

A la par, los alumnos de los planteles ubicados en localidades rurales de alto o muy alto grado de marginación -características de las secundarias comunitarias y de las telesecundarias-, también obtuvieron los puntajes más bajos de dominio de conocimientos.

En “lenguaje y comunicación”, 60.2% de alumnos de escuelas comunitarias y 48.8% de los alumnos de telesecundaria reportaron “dominio insuficiente”, mientras que en “matemáticas” los números fueron 86.7% y 69.9%, respectivamente.

Estos menores tienen “carencias fundamentales que dificultarán su aprendizaje futuro”, alertó Planea.

Pobreza afecta aprovechamiento escolar

Otro dato revelador del estudio es la diferencia de los resultados según las características de los padres. Aquellos cuyos tutores tiene carrera universitaria o posgrado obtuvieron en promedio 559 puntos, mientras que los que sus padres no poseen ningún grado académico, su promedio fue de 398; una diferencia de 161 puntos.

Finalmente, los menores cuyos padres son hablantes de una lengua indígena y estudian en una escuela comunitaria obtuvieron en promedio 347 puntos, mientras que los estudiantes cuyos padres tienen la misma característica lingüística, pero que estudian en planteles privados, alcanzaron un promedio de 438 puntos.

Al respecto, el consejero presidente del INEE, Eduardo Backhoff, comentó que “la pobreza está pesando mucho en todas las evaluaciones que tiene el instituto porque está asociada a pocos recursos culturales en casa, poca escolaridad de padres de familia, escuelas más precarias y menos equipadas. La pobreza está asociada a todos estos factores y cada uno tiene un peso específico en el aprovechamiento de los estudiantes”.

El funcionario consideró que “en estas poblaciones no estamos haciendo lo suficiente para sacarlos adelante. Preocupa mucho qué hacer con este tipo de poblaciones, cómo atenuamos el efecto de la pobreza. Ese es el gran reto del sistema educativo nacional”.

Backhoff añadió que las comunidades con menos recursos están en “doble riesgo” o “doble desventaja”, porque “estudiantes pobres que están en condiciones de pobreza en su familia van a escuelas pobres y entonces se multiplica el problema”.

Y concluyó: “Tenemos que hacer un esfuerzo muy grande para que las condiciones escolares puedan revertir las desventajas económicas, familiares y culturales que tienen las familias”.

La prueba consistió en un examen con 141 reactivos, aplicada entre el 14 y 15 de junio del 2016 a 131 mil 662 estudiantes de tres mil 398 escuelas de todos los estados.